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Cultivo de marihuana en interior: principios básicos

Cultivar marihuana en interior es fácil… si sabes cómo. Por eso en Sativa World hemos preparado esta breve guía, estructurada en cómodos apartados, con los puntos clave a tener en cuenta a la hora de aventurarnos con nuestro primer cultivo de cannabis de interior. ¿Qué condiciones debe reunir el espacio de cultivo? ¿Qué lámparas elegir? ¿Cuál es el mejor sustrato para nuestras plantas de marihuana? ¿Y el control del clima? 


Cultivo de marihuana de interior en fase de floración

Escogiendo el espacio de cultivo

Antes de nada, lo primero es escoger dónde vamos a colocar nuestras plantas. Las opciones alcanzan hasta donde llega la creatividad, podemos cultivar nuestras plantas dentro de un armario, en un habitáculo, acondicionar un rincón con pladur o planchas de madera, una tienda de campaña, o lo que se nos ocurra. Una de las mejores alternativas son los armarios de cultivo, especialmente diseñados y fabricados para el cultivo de marihuana. Actualmente existen en el mercado infinidad de marcas y modelos para que elijas el que mejor te convenga. Sea cual fuere nuestra decisión, siempre debemos tener en cuenta algunas cuestiones importantes.

Medidas del espacio de cultivo:

Las medidas de nuestro espacio de cultivo dependerán del número de plantas que cultivemos, más el espacio necesario para focos, ventiladores, tuberías y otros dispositivos como extractores o temporizadores. Recuerda tener suficiente espacio en tu sala o armario de cultivo para regar y manipular tus plantas. Para llevar a cabo los trasplantes puedes sacar las plantas fuera y después volverlas a colocar. Para empezar, basta con un pequeño armario de 60 x 60 cm o 150 cm x 150 cm, como la gama Dark Street V3.0 de Secret Jardin


Armarios de cultivo Dark Street V3.0 y Dark Street V 3.0 Wide de Secret Jardin

Fácil acceso:

Por esas mismas razones, es importante tener la posibilidad de llegar a nuestras plantas de cannabis sin dificultad y asegurar que el espacio de cultivo es de fácil acceso. 

Oscuridad:

Tiene que ser un lugar completamente oscuro, pues vamos a ser nosotros quienes controlemos la relación de horas de luz/oscuridad al día (fotoperíodo) que reciben nuestras plantas en las distintas etapas de su vida.

Discreción:

Procura que tu espacio de cultivo esté alejado de miradas indiscretas. El olor es nuestro mayor enemigo en este sentido, para contrarrestarlo lo mejor son los filtros de carbón activo antiolores, que deberemos instalar en las salidas de aire así como en los extractores, en caso de tenerlos. En cultivos más grandes, los generadores de ozono son otra alternativa para combatir el olor. El ruido es otro factor clave a tener en cuenta para mantener la privacidad de nuestro cultivo de marihuana de interior, sobretodo si utilizamos extractores. Una buena solución son las cajas extractoras insonorizadas como son Softbox e Isobox.

Limpieza:

Es muy importante este punto. Una medida de prevención excelente contra plagas y hongos. Asegúrate de que los materiales que conforman tu espacio de cultivo son fáciles de limpiar; alfombras, cortinas, madera sin barnizar… son el tipo de materiales que deberás evitar.

Procura que tu espacio de cultivo esté alejado de miradas indiscretas. El olor es nuestro mayor enemigo en este sentido, para contrarrestarlo lo mejor son los filtros de carbón activo antiolores, que deberemos instalar en las salidas de aire así como en los extractores, en caso de tenerlos.

¿Cuántas plantas cultivo y en qué maceta?

En relación al número de plantas a cultivar, nuestra recomendación es mejor empezar con un cultivo pequeño. Como ya mencionamos, alrededor de 1m3 de área de cultivo es perfecto para empezar. A medida que vayamos ganando experiencia, podremos aumentar el tamaño. La principal ventaja que implica un cultivo reducido es la reducción de los factores de riesgo que esto supone: a menos plantas, menos inversión y menos pérdidas en caso de fracasar. 

Con respecto a las macetas: barreños, cubos, baldes… cualquier recipiente que permita un buen drenaje del agua de riego servirá como maceta. Es importante que los orificios para el drenaje no sean demasiado grandes, a través de los cuales pueda perderse el sustrato. 

Las macetas de plástico rígido son las más usadas en los cultivos de interior. Son económicas y existe gran variedad de tamaños y formas para elegir la que más nos guste. Puedes colocar algún tipo de plataforma o base (como un taburete) debajo de las macetas para elevar las plantas más pequeñas y acercarlas a los focos. Incorporar ruedas a nuestras macetas nos facilitará su manipulación. 

Otra buena opción son las bolsas de cultivo como las Smart Pot, cuyas ventajas incluyen unas raíces aireadas, ya que liberan el calor y la raíz sufre menos estrés. También permiten que el agua se reparta mejor evitando encharcamientos, ocupan poco espacio y son muy ligeras; fáciles de guardar, manipular y limpiar. 

Cultvo de interior en bolsas de cultivo Smart Pot

Por último, tenemos también las macetas biodegradables hechas con fibras vegetales, como la Maceta Bio Fertilpot, con una alta capacidad de aireación y drenaje. Su gran ventaja es que el trasplante se realiza sin traumatismo alguno, pues se puede hacer con la maceta incluída. Esta servirá de abono a la nueva tierra, convirtiéndose en hummus por medio de la descomposición.

 Para la cannabicultura, es preferible utilizar recipientes altos más que anchos, ya que el sistema radicular de la marihuana se expande más hacia abajo que hacia los lados. Procuraremos ajustar el tamaño de la maceta a la edad de la planta: una maceta demasiado pequeña dificultará un buen crecimiento radicular y, por consiguiente, la alimentación y crecimiento de la planta. Por el contrario, si es demasiado grande, nos supondrá una inversión importante en sustrato, agua y abonos, y obstaculizará su manipulación. 

La principal ventaja que implica un cultivo reducido es la reducción de los factores de riesgo que esto supone: a menos plantas, menos inversión y menos pérdidas en caso de fracasar.

Una vez germinada nuestra semilla, trasplantaremos nuestra plántula a su primera maceta de 10 cm. Allí la dejaremos unas 4 semanas aprox., según veamos el tamaño de la planta (recuerda que las raíces se expanden de forma parecida al tallo, y que debemos realizar los trasplantes cuando el sistema radicular haya invadido un 50-60% de la maceta). A continuación, la pasamos a una maceta de 7,5 l. para las siguientes dos semanas. De los 2 a los 3 meses aprox., las macetas serán de 12 l.; y para los meses 3-8, de 19 l. El últimos trasplante se puede efectuar a los 6 meses desde la germinación, en una maceta de 18 l. de capacidad.

 

Eligiendo la genética

 A la hora de elegir qué genéticas vamos a cultivar, antes de nada, debemos tener claro qué efecto buscamos. Si queremos un viaje más eufórico y cerebral, las variedades con dominancia sativa serán nuestras elegidas; por el contrario, para un colocón narcótico y físico, las índicas cumplirán con la tarea. Las índicas y las sativas poseen distinta estructura y maduran a distinta velocidad, factores importantes a tener en cuenta también a la hora de elegir. 

Una vez tengamos esto claro, hay que saber que cada variedad, además de ser dominante índica o sativa, dispone de características específicas como pueden ser resistencia al moho y a las plagas, a bajas o altas temperaturas, alto rendimiento, floración rápida… Asimismo, los bancos de semillas se han encargado de desarrollar cepas especialmente fáciles de cultivar para aquellos que se inician en este arte. Nuestra recomendación, si es tu primer cultivo, es empezar por una genética híbrida, lo más equilibrada posible, y de cultivo sencillo: una tipo Critical  (Critical Kush, CBD Critical Cure), por ejemplo. Por otro lado, es una buena idea cultivar semillas de la misma genética o con características muy similares y tiempos de maduración parecidos, eso nos facilitará tareas como los tránsitos entre etapas y el control del clima. 

Nuestra recomendación, si es tu primer cultivo, es empezar por una genética híbrida, lo más equilibrada posible, y de cultivo sencillo: una tipo Critical  (Critical Kush, CBD Critical Cure), por ejemplo.

Iluminación

Como el resto de seres vivos, la marihuana necesita luz para vivir. Cultivando en exterior, nuestras plantas recibirán la mejor luz que existe (en relación al espectro, la intensidad y el calor), la luz del sol. Pero cuando se trata de cultivo de marihuana en interior, seremos nosotros quienes nos encarguemos de brindar la mejor iluminación a nuestras pequeñas. La intensidad es determinante para un buen rendimiento de nuestro cultivo. Por otro lado, según sea el espectro de luz frío o caliente estimulará un tipo de crecimiento distinto en la planta de cannabis. Así pues, las luces de colores fríos se emplean para la etapa de crecimiento, mientras que para la floración las plantas exigen colores cálidos. Hoy en día, existen en el mercado distintas opciones de bombillas y paneles para el cultivo de cannabis, las cuales veremos a continuación.

Así pues, las luces de colores fríos se emplean para la etapa de crecimiento, mientras que para la floración las plantas exigen colores cálidos.

A pesar de la aparición de tecnologías de iluminación más eficientes (LED y LEC), hoy en día las bombillas más empleadas para el cultivo de cannabis siguen siendo las lámparas de halogenuros metálicos (MH) y las lámparas de alta presión de sodio (HPS). La principal razón es que generan una intensidad de luz mayor que el resto (a excepción de los paneles LED, si bien estas se disparan de precio), traduciéndose en un mayor rendimiento en lo que a producción de cogollos se refiere. Por contra, estas bombillas son mucho menos eficientes que las tecnologías LED y LEC, ya que el 90% de energía que consumen la disipan en forma de calor, frente al 20% de las luces LED, con las que obtendremos el 80% de la energía transformada en luz útil para nuestras plantas. Este coste energético tiene una implicación directa en la factura de la luz además de en la salud del planeta. Por otro lado, una baja emisión de calor también nos ayudará a mantener controlada la temperatura del cultivo. La iluminación LEC, además, ofrece la ventaja que emite un espectro de luz más amplio que el resto, esto significa una mayor riqueza en terpenos y tricomas. Asimismo, consumen un 50% menos de electricidad que las HPS y su vida útil es mucho más larga. A la luz de todas las ventajas que ofrecen las luces LED y LEC frente a las tradicionales ¿Por qué se siguen usando las lámparas MH y HPS para el cultivo de marihuana e interior? Principalmente por su precio, que es mucho menor, si bien a largo plazo acabaremos invirtiendo más dinero en recambios y electricidad. La segunda razón es la costumbre, los viejos hábitos siempre es difícil cambiarlos. 

Cultivo de interior con paneles LEC

Es importante fijarnos en cómo colocamos nuestras lámparas o paneles para determinar qué intensidad de luz y cuánta calor reciben nuestras plantas de cannabis. Las bombillas producen un área de luz con forma cóncava, por consiguiente les llegará más luz a las plantas colocadas en el centro (justo debajo de las lámparas) que a aquellas ubicadas en los márgenes del área iluminada. Esto conducirá a diferencias en su desarrollo y no nos interesa, ya que un desarrollo equilibrado de nuestras plantas nos ayudará mucho a la hora de cuidarlas. A este respecto, la luz tiene que llegar de manera uniforme y estable a todas y cada una de las plantas del cultivo. 

Utilizar más de una bombilla nos ayudará a conseguir ésta iluminación homogénea y sin fluctuaciones: iluminaremos un área mayor; además de multiplicar los puntos de luz, con lo cual podremos ubicar las plantas más cerca de la fuente y estas recibirán mayor intensidad. Por ejemplo, es preferible utilizar tres bombillas de 200w que dos de 600w. Si no podemos usar más de una lámpara, una buena solución es colocar las plantas que hayan alcanzado una altura mayor a los bordes reservando el área central para las plantas más pequeñas, de este modo les llegará la misma intensidad de luz a cada una de ellas. La instalación de reflectores en nuestro cultivo de marihuana de interior también cumple la misma función, además de para concentrar y dirigir la luz hacia un punto concreto. O por el contrario, expandirla para abarcar más espacio, de este modo podremos aumentar la intensidad de luz que llega a nuestras plantas, incrementando la producción

Tip: rotar las plantas cada uno o dos días permitirá que les llegue la luz de manera uniforme también por todos los lados.

En el reino vegetal, existen una serie de funciones vitales conocidas como fotoperíodo, que dependen directamente de la luz. El fotoperíodo, por ejemplo, estimula el inicio de las distintas fases del ciclo de vida de la planta: germinación, crecimiento, pre-floración, floración y maduración. Y lo hace en función de la cantidad de horas de luz y oscuridad que reciba. En el cultivo de cannabis, se denomina popularmente “fotoperíodo” a esta relación de horas de luz y oscuridad. En función de la fase de vida en que se encuentre la planta, ésta necesitará un fotoperíodo distinto. 

Es de suma importancia respetar las 12 horas de oscuridad total e ininterrumpida durante todo el período de floración (hay casos en que se pueden aumentar a 13 o 14, pero eso lo veremos en otro artículo), ya que si no las plantas podrían confundirse y empezar a vegetar, dejando de producir flores.

Comenzaremos con la fase de crecimiento o vegetativa, cuando la planta de cannabis focalizará todas sus energías en expandirse de forma sana y vigorosa. Para ello, programaremos las lámparas para que nuestras plantas reciban 18-20 horas de luz y 6-4 horas de oscuridad al día. Para inducir la floración, cambiaremos el fotoperíodo a 12h de luz y 12h de oscuridad diarias. Esta relación luz/oscuridad es la que se da en el equinoccio y es el fotoperíodo óptimo para que nuestras plantas de marihuana florezcan preciosas y en abundancia. Es de suma importancia respetar las 12 horas de oscuridad total e ininterrumpida durante todo el período de floración (hay casos en que se pueden aumentar a 13 o 14, pero eso lo veremos en otro artículo), ya que si no las plantas podrían confundirse y empezar a vegetar, dejando de producir flores. Para facilitarte este trabajo, empleando temporizadores podrás programar y automatizar tus focos para que se enciendan y se apaguen con respecto al fotopoeríodo que tus plantas necesitan en cada momento. 


Cuadro de iluminación Novatec

Tip: si necesitas trabajar con tus plantas durante las horas de oscuridad, puedes utilizar una bombilla verde para iluminarte, esta no afectará a su floración. Una vez esos brillantes y pegajosos cogollos hayan alcanzado su cenit en tamaño, potencia y aroma, será el momento para la cosecha. En este artículo te contamos “Cuándo y cómo cosechar tus plantas de marihuana”.  

Siendo este nuestro primer cultivo, con el armario de 1m2dos focos de 200w o uno de 400w podremos obtener unos resultados más que decentes. Si tu armario es de 1,20m2, mejor utiliza tres lámparas de 200w o una de 600w. Un ventilador de suelo o incluso únicamente una abertura al exterior como una ventana, servirán para proporcionar el aire fresco y la ventilación que tus plantas necesitan.

Control del clima

Por control del clima entendemos la observación y ajuste de las siguientes variables: temperatura, humedad, ventilación y concentración de CO2. Estos factores son determinantes para la salud, la calidad y el rendimiento de nuestro cultivo de interior. Para ello utilizaremos controladores, dispositivos cuya función es regular y controlar tales parámetros. Estos nos darán gran libertad ya que su función es la de medir los niveles de dichas variables para encender y apagar focos, extractores, humidificadores, deshumidificadores cuando nuestras plantas lo precisen. Liberarándonos del trabajo y la preocupación de estar siempre pendientes de estas variables. 

Para ello utilizaremos controladores, dispositivos cuya función es regular y controlar tales parámetros. Estos nos darán gran libertad ya que su función es la de medir los niveles de dichas variables para encender y apagar focos, extractores, humidificadores, deshumidificadores cuando nuestras plantas lo precisen.

Temperatura y humedad

Estas dos variables están interconectadas de manera que si la temperatura aumenta la humedad relativa disminuye, y al revés. Es muy importante evitar las variaciones bruscas de temperatura y humedad pues podrían hacer que nuestras pequeñas se estresen. Aislar nuestro espacio de cultivo (por ejemplo, con planchas de foam) es un sistema excelente para mantener estos dos parámetros a raya. 

La temperatura óptima para el cultivo de marihuana oscila entre una máxima de 22º-24º C durante el día y un mínimo de 8ºC durante la noche, si bien éstas pueden bajar hasta 2º-5º C, sin afectar al crecimiento de las plantas. Una temperatura por encima de los 29º C puede conducir a graves problemas de desnutrición, además de una mayor tendencia a la deshidratación. Por el contrario, una temperatura demasiado baja afectará negativamente a la respiración de las plantas, llegando a detenerse cuando ésta llega a los niveles de congelación. Esta tragedia también podría ocurrir si la humedad del ambiente es demasiado baja (altas temperaturas), además de conducir a una posible aparición de ácaros tales como la molesta araña roja. Por otro lado, las plantas pueden llegar a cerrar sus estomas por miedo a deshidratarse y, de este modo, tener problemas para absorber CO2, indispensable para que las plantas realicen sus procesos de respiración y fotosíntesis. 

La temperatura óptima para el cultivo de marihuana oscila entre una máxima de 22º-24º C durante el día y un mínimo de 8ºC durante la noche, si bien éstas pueden bajar hasta 2º-5º C, sin afectar al crecimiento de las plantas.

Una humedad relativa excesiva, podría suponer la aparición de plagas, hongos y enfermedades, además de una reducción del potencial de las raíces para absorber nutrientes. Esto ocurre porque al absorber mucha cantidad de agua por medio de los estomas de las hojas, las raíces dejan de hacer este trabajo y, por lo tanto, también interrumpen su tarea de absorber nutrientes. Nuestra recomendación es mantener unos niveles de humedad relativa de 60-70% en las etapas iniciales del ciclo de vida de la planta, para reducirla a un 50% durante la floración, previniendo la aparición de hongos y plagas en los cogollos.


Existen toda una serie de dispositivos en el mercado tales como humidificadores, deshumidificadores y calefactores, cuya función es asistirte a la hora de regular la humedad y la temperatura.

Humidificador Pure Factory 4l                               

Tip: ¡Es muy importante tener en cuenta el clima de la zona donde estás cultivando, no es lo mismo cultivar en Burgos que en Cádiz! Las condiciones de humedad y temperatura exteriores afectarán en mayor o menor medida tu cultivo de interior, en función de su grado de aislamiento.  

Ventilación y CO2

Una adecuada composición del aire en relación a la proporción de gases, en concreto dióxido de carbono y oxígeno, es fundamental para que la planta pueda realizar sus labores de respiración y fotosíntesis. La ventilación de nuestro espacio de cultivo también influirá en la cantidad de humedad relativa del ambiente. Una adecuada ventilación y renovación del aire en tu sala de cultivo de interior de marihuana es imprescindible y beneficia a las plantas en los siguientes aspectos:

  • Regula la humedad del ambiente ahuyentando los hongos y reduciendo la aparición de enfermedades o plagas. 

  • Dificulta el desarrollo de las esporas de moho y los insectos.

  • Los tallos, las ramas y las hojas de las plantas se refuerzan soportando mejor el peso posterior de los cogollos.

  • Se reparten los gases (CO2 y O2) de manera equitativa por todo el espacio, facilitando así el proceso de fotosíntesi de las plantas. 

  • Una correcta oxigenación del aire favorece la absorción de nutrientes.

  •  Evitaremos la formación de bolsas de aire frío o caliente, consiguiendo una temperatura uniforme en todo el espacio de cultivo.

Una adecuada composición del aire en relación a la proporción de gases, en concreto dióxido de carbono y oxígeno, es fundamental para que la planta pueda realizar sus labores de respiración y fotosíntesis.

Como es habitual, si las ventanas o aberturas de las que dispone nuestro espacio de cultivo no son suficientes para una adecuada ventilación y renovación del aire, podemos instalar extractores de aire. La capacidad de los extractores se mide en m3/h. Para saber qué capacidad necesitamos para nuestra sala de cultivo, utilizamos la siguiente fórmula

Volumen del espacio de cultivo (m3) x 60 = capacidad (m3) del extractor /h 


                                       Extractor Can-Fan RK                                                                                 

Es buena idea utilizar filtros contra polen, insectos y partículas de polvo en las salidas de aire de nuestro cultivo, a modo de prevención. Debido a la contaminación del aire, los estomas pueden taponarse y dejar de absorber CO2, por lo que una buena ventilación contribuye a evitar que esto ocurra.

Para elevar los niveles de CO2 de la atmósfera en caso de ser necesario, existen en el mercado gran variedad de generadores de CO2, ecológicos y con bombona

Tip: no escatimes en costes cuando se trata de control del clima en tu cultivo de marihuana en interior, es mejor prevenir que arruinar una cosecha entera con tal de ahorrarnos unos euros. 

¿Cuál es el mejor sustrato para cultivar cannabis en interior?

No todos los sustratos son adecuados para el cultivo de marihuana, estos deben presentar ciertas características, básicamente: potencial de drenaje, oxigenación y retención del agua. Si no escogemos el sustrato indicado, la alimentación e hidratación de nuestras plantas se verán afectadas. Queremos que nuestras pequeñas tengan el mejor comienzo en su vida. 

La tierra es el sustrato orgánico por antonomasia. En el mundo de la agricultura, existen los sustratos orgánicos y los inertes. Por su contenido en materia viva, los sustratos orgánicos poseen una capacidad conocida como capacidad buffer, de amortiguación, o “efecto tampón”. Estos pueden contrarrestar los cambios bruscos que pueda sufrir su pH a consecuencia de añadir sustancias ácidas o básicas ya sean de origen natural, químico, mineral u orgánico. Gracias a ello, cultivando en tierra, no tendremos que estar pendientes del pH y la EC de nuestro sustrato si nos preocupamos de proporcionar agua de calidad a nuestras plantas, manteniendo siempre a raya su pH y EC, y fertilizamos correctamente. La composición estándar de tierras diseñadas para el cultivo de marihuana suele ser: turba negra, turba rubia, perlita y nutrientes (en orden de cantidades). Al estar pre fertilizadas, por lo menos durante las dos primeras semanas, no necesitaremos abonar, evitando así sobrefertilizar y quemar nuestras plantas. Según sea el grado de fertilización de la tierra, existen dos tipos: las tierras all mix, súper ricas en nutrientes, con las que en principio no necesitaremos añadir más fertilizantes (en este caso, es muy importante llevar un control exhaustivo del pH del agua); y las light mix, con un bajo contenido en nutrientes por lo que seremos nosotros quienes alimentemos a nuestras queridas mediante el abonado. Por descontado, podemos adquirir tierras biológicas y tierras aptas para el cultivo ecológico, contribuyendo así a la conservación de nuestra Madre Tierra.

Al estar pre fertilizadas, por lo menos durante las dos primeras semanas, no necesitaremos abonar, evitando así sobrefertilizar y quemar nuestras plantas.


                                Tierra Monkey Soil Light Mix Evolution                                             Tierra Monkey Soil Ecosoil Indoor

La arcilla expandida (arlita) y la perlita se mezclan con la tierra para estimular su capacidad de drenaje y oxigenación. Por su parte, la vermiculita ayudará a la retención del agua, evitando su evaporación y manteniendo así la humedad y la temperatura del suelo. También podemos enriquecer nuestra tierra con productos para añadir en forma de nutrientes o microorganismos beneficiosos como son el guano de murciélago (Bat Monkey), indicado para estimular la floración por su contenido en fósforo; el humus de lombriz  (Monkey Worms), muy rico en nitrógeno y se utiliza para impulsar el crecimiento; y hongos y esporas micorriza (Monkey Myko) los cuales establecen una simbiosis con la raíz, fortaleciéndola y optimizando la absorción de nutrientes. A este respecto, podemos encontrar en el mercado tierras ya enriquecidas con estos elementos como, por ejemplo, las tierras Monkey Bat Mix y Plagron Bat Mix. 

Los sustratos de tipo inerte se llaman así porque no contienen microorganismos ni tampoco nutrientes por lo que seremos nosotros quien nos ocupemos de la alimentación de nuestras plantas, a través del agua de riego. La hidroponía posee la particularidad de utilizar siempre sustrato inerte, con lo cual deberemos tener mucho cuidado con la sobrefertilización y las carencias nutricionales, para ello controlaremos con rigurosidad la dosis y frecuencia de abonado. Asimismo, será necesario un control extremadamente exhaustivo del pH y la EC del agua, éstas variables dependen directamente de la cantidad de sales (nutrientes) presentes en el agua de riego, y son clave para que las plantas absorban correctamente los nutrientes. 

Los sustratos de tipo inerte se llaman así porque no contienen microorganismos ni tampoco nutrientes por lo que seremos nosotros quien nos ocupemos de la alimentación de nuestras plantas, a través del agua de riego.

Los sustratos inertes más usados en la cannabicultura son la arcilla expandida, la perlita, la fibra de coco y la lana de roca. La fibra de coco retiene muy bien el agua, agua que más tarde la planta irá absorbiendo a su ritmo según sus necesidades. Por su ligereza y alto grado de aireación, estimulará un crecimiento acelerado de las raíces, y un sistema radicular sano y vigoroso, optimizando así la alimentación de nuestras plantas. Este sustrato se seca con rapidez así que necesitaremos regar con más frecuencia que si cultivamos en tierra. La lana de roca también posee una alta capacidad de oxigenación, necesaria para unas raíces sanas, además de reducir la duración del cultivo. Está indicada para la germinación, el trasplante y el enraizamiento de esquejes. Igual que la fibra de coco, es necesario regar con frecuencia para evitar que las plantas se deshidraten. 

 Sin mezclar con materia orgánica, los sustratos inertes necesitan de previa estabilización del pH ya que naturalmente su pH es neutro (7). Esto lo conseguiremos sumergiendo los cubos o bloques de lana de roca, la arcilla expandida, etc. en una solución con un pH de 5,5 durante al menos 24h, renovando el agua y repitiendo el proceso hasta que obtengamos el pH deseado.

 


                                              Saco de perlita                                                                              

El riego y la fertilización de tu cultivo de cannabis de interior

Antes de nada, lo que debemos tener en cuenta con respecto al riego, será el pH y la EC de nuestra agua de riego. Es importante regar nuestras plantas con agua de calidad, esto es, con un pH y una EC adecuados para que nuestras plantas de cannabis puedan absorber sus nutrientes de manera óptima, asimismo evitar el trágico nutrients lockout. En segundo lugar, tan importante es vigilar la falta de riego como el exceso, ya que en los dos casos la alimentación de nuestras plantas de cannabis se vería gravemente afectada. Debemos regar únicamente cuando la planta lo necesite, chequeando que el sustrato no esté húmedo antes de regar. Otro sistema de comprobación eficaz para evitar el exceso de riego, será observando las hojas y sopesando la maceta. Si las hojas comienzan a estar decaídas y débiles, nos encontramos un caso de exceso o carencia de nutrientes. Si al sopesar la maceta, es ligera, quiere decir que las hojas están decaídas por falta de riego (hidratación, nutrientes); si, por el contrario, su peso es importante, nos estará indicando que el sustrato está empapado y el problema no viene por una ausencia de riego. 

En segundo lugar, tan importante es vigilar la falta de riego como el exceso, ya que en los dos casos la alimentación de nuestras plantas de cannabis se vería gravemente afectada.

La fertilización es el proceso mediante el cual proporcionamos alimento a nuestras plantas. Los fertilizantes o abonos, son soluciones con los macronutrientes y micronutrientes específicos que nuestras plantas necesitan para desarrollarse correctamente: nitrógeno, fósforo y potasio, principalmente; el famoso trío NPK (N para el crecimiento y PK para la floración). En la lista de micronutrientes encontramos el calcio, el magnesio, el manganeso, el hierro, el cobre, el zinc, el boro, entre otros. 

Los fertilizantes en agricultura se dividen en tres tipos: los abonos orgánicos, los abonos minerales y los organominerales. Cada clase posee sus ventajas e inconvenientes así que la elección depende de cada cultivador o cultivadora. Para saber cómo y cuándo abonar, cada fertilizante incluye una tabla de abonado, facilitada por el fabricante, con las dosis y la frecuencia de su aplicación, por lo que si seguimos tales indicaciones no deberíamos tener problemas. Las últimas dos semanas antes de la cosecha, no olvides realizar el famoso lavado de raíces para limpiar las plantas de fertilizantes y evitar que el sabor y el efecto de nuestros preciados cogollos se vea perjudicado. Además, si hemos utilizado abonos minerales, evitaremos dañar nuestros pulmones.

Las últimas dos semanas antes de la cosecha, no olvides realizar el famoso lavado de raíces para limpiar las plantas de fertilizantes y evitar que el sabor y el efecto de nuestros preciados cogollos se vea perjudicado.

A parte de los fertilizantes, tenemos también aditivos y estimulantes, pensados para ayudar a ciertas funciones o momentos específicos del desarrollo de la planta. Por ejemplo, podemos adquirir estimulantes para incentivar un crecimiento vigoroso y acelerado de nuestras plantas con ayuda del Delta 8 de Cannabiogen; u otros específicos para la floración, que nos brindarán una explosión de densos y resinosos cogollos, como, por ejemplo, Delta 9 y Delta 10 de la marca española Cannabiogen, o Aptus P-Boost de la marca holandesa Aptus. Tenemos también estimuladores de raíces para una alimentación óptima, así como el enraizamiento de esquejes, como es el súper popular Clonex. Asimismo, podemos encontrar en el mercado aditivos para corregir carencias, cuya fórmula contiene nutrientes específicos como pueden ser GH Powder Feeding Calcium, o la línea Mono de Canna (Canna Carencia Nitrogeno, Canna Carencia Magnesio, Canna Carencia Hierro Plus, etc.).  

Tip: Examina tus plantas de cannabis minuciosamente cada día o cada dos días para detectar carencias o excesos, hongos y plagas. Asimismo, familiarizarte con sus procesos vitales: germinación, crecimiento, floración, transiciones… Y desarrollar un vínculo cada vez más estrecho con tus plantas de marihuana. Un calendario y una lista de tareas semanales nos ayudarán enormemente a la organización de nuestro cultivo, sin miedo a olvidarnos de ningún factor significativo. 

¿Falta o exceso de riego? En esta imagen vemos dos plantas afectadas, una por falta de riego (izq.), la otra por exceso de riego (dcha.). Vemos que las dos se ven decaídas, pero de una forma algo distinta. La planta que sufre de falta de riego, presenta los tallos caídos, pero las hojas siguen tersas y en punta. Por el contrario, la planta de la derecha tiene los tallos estirados y rectos, mientras que las hojas se ven totalmente curvadas y decaídas. 

Gracias al autocultivo podrás autoabastecerte sin necesidad de recurrir al mercado negro o a los recién llegados clubs cannábicos. Sabrás exactamente qué estás fumando y sentirás la enorme satisfacción de deleitarte con los frutos de tu propia cosecha, cultivados con todo tu amor, esfuerzo y dedicación. Esperamos que esta pequeña guía te ayude y te anime a iniciarte en el arte del cultivo de marihuana de interior. Si te surge cualquier otra duda, no dejes de contactar con nosotr@s

¡Arriba el autocultivo!

¡Feliz cosecha!

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