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El pH en tu cultivo de cannabis

 La especie Cannabis Sativa es una planta con una gran capacidad de adaptación y resiliencia. Una planta maravillosa que puede llegar a desarrollarse con éxito con los mínimos cuidados y en las condiciones más extremas. Sin embargo, si sabemos cómo controlar y regular variables como el pH mejoraremos la calidad de vida de nuestro cultivo y optimizaremos al máximo nuestro tiempo y esfuerzo, obteniendo mejores resultados. Si todavía no conoces a nuestro amigo, el pH, aquí te lo presentamos de manera sencilla y útil, para que puedas aplicar lo aprendido posteriormente a tu cultivo.



¡Empezamos!

(montaje foto ganjah + pH)

¿Qué es el pH?



PH son las siglas de potencial de hidrógeno y hacen referencia a la concentración de iones positivos de hidrógeno (hidrogeniones) que contiene una solución. Los niveles de pH se miden en una escala de valores del 0 al 14, y determinan la acidez o alcalinidad de la solución. Un pH igual a 7 se considera neutro, mientras que los valores por encima señalan una solución alcalina y por debajo, ácida. La escala de pH es logarítmica, es decir que entre una unidad y la siguiente la acidez aumenta o disminuye por diez, siendo un pH de 6 diez veces más ácido que uno de 7.



Un factor de vital importancia para tu cultivo de marihuana



El pH es uno de los factores principales a tener en cuenta en cualquier cultivo incluídos los de marihuana. Es muy importante controlar y ajustar el pH de tu cultivo de cannabis, ya que la acidez determinará en gran parte la disponibilidad de nutrientes de tus plantas. El pH afecta directamente a los microorganismos que se encargan de convertir los elementos nutritivos presentes en el sustrato en asimilables, para que puedan ser absorbidos por las raíces. 



Cada nutriente necesita un nivel de acidez concreto para que las raíces de la planta puedan absorberlo, a continuación os dejamos una tabla con el grado de disponibilidad de cada nutriente en función del pH del suelo. Un sustrato con niveles de pH de 5-7 será ideal para que la planta absorba magnesio, boro, cobre y zinc, mientras que unos valores de pH menores a 5 conducirán a un exceso de hierro. Un pH demasiado alto o demasiado bajo dará lugar a carencias o excesos nutricionales, además de un crecimiento débil y la consecuente predisposición a plagas y enfermedades.





Las plantas de marihuana crecen más a gusto con un pH ligeramente ácido. Según un estudio reciente de científicos de la Universidad de Carolina del Norte (NCSU) (link a noticia en anglès), la especie Cannabis Sativa puede desarrollarse con éxito dentro de un margen de valores de pH de 5.0-7.0, siendo lo ideal unos valores de 5,5-6,5. Nosotros, por nuestra experiencia, recomendamos mantener el pH del sustrato dentro de un margen más reducido, 5,8 - 6.3. Con conocimiento y dedicación podemos inclusive llegar a adaptar el pH en función a las necesidades nutricionales de cada planta, para que absorban exclusivamente los nutrientes precisos para cada etapa de su desarrollo.



¿Qué determina el pH y qué diferencias hay entre los distintos sustratos?



Antes de empezar a plantar, hay que saber que no todos los sustratos poseen la misma acidez: los valores de pH variarán en función a la cantidad de materia orgánica, calcio y bicarbonato presente en el sustrato. Por ejemplo, la arcilla contiene carbonato de calcio que la convierte en un sustrato alcalino (pH alto), mientras que la turba y los suelos arenosos son sustratos ácidos (más indicados para nuestro cultivo de cannabis), debido a su alto estado de descomposición, a la vez que un bajo contenido en nutrientes. 



Así pues, dependiendo de su composición, vemos que no todos los sustratos tienen los mismos niveles de pH. Por otro lado, hay que tener en cuenta que si alimentamos nuestras plantas con abonos minerales, habrá que estar muy atentas a las fluctuaciones del pH, no así si lo hacemos con abonos orgánicos. 



Cuando de hidroponía se trata, tendremos que realizar un ajuste más riguroso del pH, en relación a cada momento de la evolución de la planta. La tarea se complica porque el sustrato es inerte, y las plantas se alimentan única y exclusivamente de los nutrientes que contiene el agua de riego. De este modo, recomendamos comenzar con un pH bajo 5,5-5,8 en su fase de crecimiento, y aumentarlo progresivamente hasta llegar a unos valores de 5.9-6 en el periodo de floración, 6.3 en las últimas semanas.



Medir el pH



Para medir los niveles de pH del agua, podemos elegir entre dos tipos de métodos: los reactivos de pH o los medidores digitales. Los reactivos de pH se pueden encontrar en tiras o gotas, que cambian de color según el agua sea ácida, neutra o alcalina. Son más económicos y necesitan menos cuidados que los electrónicos pero no llegan a su nivel de precisión



Los medidores digitales o electrónicos, por su parte, funcionan gracias a sus dos electrodos, uno de plata o cloruro de plata y el otro de vidrio, sensible a los hidrogeniones. Los medidores electrónicos son unos aparatos muy delicados, por lo que es indispensable seguir las indicaciones del fabricante para realizar un mantenimiento adecuado de los mismos. De igual modo, una calibración periódica de los mismos es absolutamente necesaria para evitar errores en las mediciones.  



En nuestro catálogo podrás adquirir los medidores más confiables del mercado y de las marcas más respetadas como son Milwakee y Hanna. Los medidores de bolsillo, Milwaukee PH51 y Hanna Eco PH, son muy fáciles de utilizar y te ofrecerán una lectura rápida y precisa del pH de tu agua de riego. 

                                                               medidor Milwaukee PH51                                                                                                                                                                  medidor Hanna Eco PH


Dentro de los medidores digitales tenemos los continuos y los discontinuos. Los medidores continuos, como el medidor Hanna Grocheck PH, incorporan una sonda móvil (la cual se coloca dentro del agua de riego de forma permanente) que, a su vez, va conectada a una pantalla donde se muestran los resultados. Son más caros y difíciles de manejar pero mucho más precisos y brindan la posibilidad de monitorizar los niveles de pH de manera constante, muy necesario para aquellas personas que gustan de cultivar en hidroponía.


El medidor Hanna Grocheck combo EC/PH continuo es un medidor pensado para los cultivadores y cultivadoras de hidroponía más experimentados, que les permitirá controlar de manera exhaustiva estas dos variables de vital importancia para la salud de las plantas. Por su parte, el medidor Hanna Combo pH/EC, va un paso más allá y te permite medir cuatro parámetros con un mismo dispositivo: pH, EC, TDS y temperatura. Dispone de un sistema de prevención de errores en sus baterías, sistema de apagado automático e indicadores de estabilidad, calibración y compensación de temperatura. Lo último y más nuevo en medidores para tu cultivo de cannabis.

                                                                                                                                                                                                             medidor Hanna Grocheck combo EC/PH continuo


¿Cómo regulo el pH de mi cultivo de marihuana?

El agua de riego de tu cultivo determinará en su mayor parte el pH de tu sustrato, por lo que es de vital importancia llevar un control exhaustivo de la calidad de la misma en todo momento. Un buen tratamiento garantizará un agua de riego de calidad para tus plantas. En el post “Agua de calidad para tu cultivo de cannabis”, te contamos todo acerca de los distintos tratamientos que existen para proporcionar la mejor agua de riego para tu cultivo. Asimismo, ten en cuenta que si almacenas tu agua de riego en un depósito, la microvida, la presencia de algas y los niveles de CO2 del mismo también pueden influir en el pH del agua.



Los suelos poseen una capacidad conocida como capacidad buffer, de amortiguación, o “poder tampón”. Estos pueden contrarrestar los cambios bruscos que pueda sufrir su pH a consecuencia de añadir sustancias ácidas o básicas ya sean de origen natural, químico, mineral u orgánico. Cuanto más materia orgánica y caliza activa contiene un suelo, más capacidad de amortiguación. Gracias a esta increíble cualidad de los suelos, no necesitaremos estar constantemente preocupados por las fluctuaciones de pH mientras controlemos el pH del agua de riego. Incluso en caso contrario, harán falta unos cuantos riegos antes de que el pH del sustrato se vea afectado.



Sabiendo esto y como hemos visto al principio, cuando cultivamos en tierra y el pH no es el deseado, es muy probable que se deba a que la composición inicial del sustrato no es la adecuada. Por mucha inversión que hagamos en las mejores genéticas y abonos, sin unos buenos fundamentos el resultado final puede ser motivo de decepción. La solución puede consistir en corregir la tierra que ya tenemos o en sustituirla por otra. En el primer caso, adquirir una tierra de calidad pensada para el cultivo de cannabis desde un principio marcará la diferencia (pincha aquí para echar un vistazo a la amplia selección de sustratos que ofrecemos en Sativa World). En el segundo caso, el sistema consistiría en mezclar la tierra con otros sustratos como son el coco, la perlita o el hummus de lombriz. También cabe la posibilidad de añadir ciertos elementos concretos como pueden ser cal hidratada o bicarbonato de potasio para un pH demasiado bajo; ácido sulfúrico o hierro si el pH es excesivo. En este estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Carolina del Norte, se detalla cómo proceder con los tratamientos de forma adecuada y rigurosa.



 En caso de querer acidificar nuestra tierra, deberemos usar fertilizantes nitrogenados, comúnmente conocidos como reguladores del pH. Existen aquellos indicados para la etapa de crecimiento y los pensados para la etapa de floración, ya que en cada fase la planta necesita una proporción de nutrientes distinta. Bio Green, marca holandesa con más de 30 años de trayectoria en el desarrollo y comercialización de fertilizantes orgánicos biológicos, cuenta con el reductor de pH para crecimiento PH Down Grow, así como para la fase de floración PH Down Bloom; además de PH+ Bio Green para aumentar los valores del pH. Canna, pionera del sector, es siempre una apuesta segura y ofrece una línea de correctores: pH Canna Ph - Grow para la etapa de crecimiento y Canna Ph - Bloom para la fase de floración. Canna Ph PLUS PRO es una solución tampón alcalina al 20% para aumentar el pH de las soluciones nutritivas, en cualquier punto del ciclo vital de la planta.

Reguladores de pH Bio Green y Canna

La cuestión del pH pertenece al ámbito de la química de las plantas y puede parecer muy compleja al principio. Sin embargo, como hemos visto en este post, controlar y corregir el pH de nuestro cultivo de marihuana no es tarea difícil, si cuidamos nuestras plantas con la atención y el cariño que merecen. ¡Si te quedó alguna duda, no olvides que puedes contactar con nosotros a través del formulario de contacto, por teléfono, o en nuestra tienda física en Sitges (Barcelona)! ¡Estaremos encantad@s de ayudarte! 



¡Feliz cultivo!

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